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LA LEYENDA DEL CHOCO

Esta es una historia muy contada en el Estado de Morelos, cuando la Hacienda de Coahuixtla era próspera y productiva.  Había mucho trabajo en ese lugar, pues en esas tierras se  procesaba la caña , para obtener azúcar; los hacendados eran muy   ricos y famosos . En esa hacienda trabajaba  una hermosa mujer ; su belleza era tal que muchos hombres soñaban con tenerla, sin embargo ella  siempre se negaba  a quienes la pretendían, pues la única motivación que tenía aquella joven mujer era su trabajo, al cuál se entregaba en cuerpo y alma, mostrándose siempre reservada platicando pocas veces con aquellas personas que la rodeaban. Al terminar sus labores, la hermosa joven acudía a bañarse a las aguas del río cercano a la hacienda; contando la Leyenda que en cierta ocasión apareció, al terminar su baño habitual, un hombre montado sobre un hermoso y enorme caballo negro, quién se le acercó para ofrecerle llevarla a su casa con la intención de enamorarla, siendo rec...

LA LEYENDA DE BABA YAGÁ

Este personaje cruel y perverso encuentra sus orígenes en la cultura eslava. Se dice que es una mujer vieja, huesuda y arrugada, con la nariz azul y que posee dientes de acero, la Leyenda refiere que tiene una pierna de aspecto normal y la otra completamente descarnada, por lo que comúnmente se hace referencia a ella como Baba Yagá "Pata de Hueso"; esto en atención a la capacidad que tiene de moverse tanto en el mundo de los vivos, como en el reino de los muertos; se alimenta de personas, teniendo un gusto peculiar por los niños, a quienes devora con gran facilidad gracias a su poderosa dentadura que le permite desgarrar la carne y romper los huesos con gran facilidad, no obstante y a pesar de las grandes cantidades de carne que consume sigue manteniendo su esquelético aspecto. Las primeras referencias que se hacen de ésta terrible bruja datan de la segunda mitad del siglo XVIII y algunos narradores ponen especial énfasis para destacar su desagradable aspecto.    Vuela montad...

LA LEYENDA DE KRAMPUS

Esta Leyenda es una tradición de la Navidad en Alemania, tanto por su origen religioso, como por la tradición comercial que rodea a esta festividad, surgen personajes que se asocian con valores positivos de las personas. Una de las figuras más representativas de esto es Santa Claus, personaje que encarna al espíritu dadivoso de esta temporada. No obstante existe otro ser mítico que se contrapone a el pacífico y armonioso ambiente propio de esta temporada. Se trata de Krampus, un demonio encargado de castigar a niños y niñas que se han portado mal llevando sus castigos a un nivel que va mucho más allá de dejar a los pequeños un trozo de carbón en vez de un regalo. Se trata de una criatura mitad cabra, mitad demonio, encargada de atemorizar a los infantes que se reúsan a mostrar una buena conducta, no tiene un trineo ni pequeños duendes para ayudarle; por el contrario, cuenta con cadenas y palos de abedul que usa para escarmentar a los niños malcriados que ha arrastrado consigo al infier...

LA LEYENDA DE JÓLAKÖTTURINN

Esta Leyenda de origen islandés se cree encuentra mayor auge en el periodo correspondiente a la Edad Media; se trata de un gato de enormes proporciones y gran ferocidad que durante la época de Yule merodea por los nevados bosques con la finalidad de devorar a todo aquél que no haya recibido aunque sea una prenda de ropa nueva durante la víspera de Navidad. Las primeras referencias de este mítico ser se encuentran a partir del siglo XIX. Los granjeros islandeses utilizaban al personaje de esta Leyenda para que la gente procesara la lana en otoño antes de que llegara la Navidad, de esta forma obtendrían como recompensa ropa nueva, asegurándose de que el temible gato Jólakötturinn no iría por ellos. La gente más humilde, que no contaba con los recursos necesarios para adquirir una prenda nueva, eran acogidos por la gente pudiente en un sincero gesto de hospitalidad, otorgándoles ropa nueva para que no fueran llevados por la terrible criatura. Este temible y sanguinario gato gigante recorr...

LA LEYENDA DEL TOMTE

Originario de las regiones de los países escandinavos de Noruega  y Dinamarca, la Leyenda del Tomte es una de las más conocidas vinculadas con la Navidad; y es que la misión de este malvado duendecillo es hacer de las suyas en invierno para impedir que los demás puedan disfrutar de las fiestas propias de ésta temporada. El Tomte es un hombre extremadamente pequeño, aún más que los enanos, de enorme barba blanca y un solo ojo en el rostro, viste atuendo de granjero y su apariencia es la de un anciano malicioso. Este malévolo ser, espera ansioso la Navidad para meterse en las casas de las personas con la intensión de robar todos los regalos que encuentre, esto por los celos y la envidia que siente de que nadie le de un obsequio a él. Además, si hay animales en el hogar le gusta meterse con ellos, en el pasado se creía que era el responsable de agriar la leche y espantar el ganado. Una de las acciones más terribles de las que se le hace responsable es la de robarse a los niños pequeño...

LA LEYENDA DE LA UMA

Esta leyenda originaria de Perú es una de las más difundidas en todo el continente americano y se ha extendido a una buena parte del mundo. Se conocen versiones en el sur y norte de América, parte de Oceanía e incluso Japón, em donde las historias sobre cabezas de mujeres que se separan de sus cuerpos para atacar varones solteros o no bautizados son bastante conocidas. Quién no ha escuchado alguna vez historias terror, de esas que se transmiten de boca en boca y de generación en  generación, comúnmente contadas por los abuelos, sobre todo por aquellos que viven en las provincias, cerca de los  senderos, lagunas, iglesias o minas. El misticismo se hace presente en cada uno de estos rincones ancestrales  La historia de Uma (La Tempestad de los Andes) se encuentra  bastante arraigada en el folklore   andino, ésta Leyenda cuenta la historia de la cabeza voladora de una mujer que cuenta con la capacidad de separarse de su cuerpo, habilidad que utiliza para ...

LEYENDA DE LA MONJA DE DURANGO

Durante la primera m i tad el siglo XIX   en la ciudad de Durango nació una   historia de amor entre un soldado francés y una monja,   quienes a pesar de que sabían que lo suyo era imposible, lucharon por estar juntos, sin embargo el destino les tenía deparado un trágico final. Beatriz  era una hermosa  joven de ojos azules y  una hermosa  cabellera rubia , ella había decidido seguir la vocación religiosa para e ntregar su vida en cuerpo y alma a Dios. En cierta ocasión desde su dormitorio, vio a un apuesto soldado francés   llamado Fernando,   quien caminaba frente a su convento y   en cuanto sus miradas se cruzaron sintieron mutuamente una fuerte atracción el uno por el otro, se enamorándose perdidamente a primera vista.  Desde ese momento y sin haber cruzado nunca una palabra, ellos tenían una cita todos los días a la misma hora;   él pasaba frente al monasterio para admirar la belleza de Beatriz aunque fuera por solo unos i...

Vencidos- León Felipe

Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar… Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar… va cargado de amargura… que allá encontró sepultura su amoroso batallar… va cargado de amargura… que allá «quedó su ventura» en la playa de Barcino, frente al mar… Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar… va cargado de amargura… va, vencido, el caballero de retorno a su lugar. Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura en horas de desaliento así te miro pasar… y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar; hazme un sitio en tu montura caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar. Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar… 

La recompensa- Luis García Montero

 Aunque no sea verdad, porque el tiempo hace mundos igual que se hace daño, déjame que aproveche este calor final de la tarde imprecisa. Quiero sentirme dueño de las horas.   Para encontrarme a mí he aprendido a seguirte.   Salgo por la memoria y no llego a un recuerdo, sino a este modo de vivir despacio las cosas que me das.   Todavía camino por la ciudad aquella y soy el habitante de lo que sucedió la semana que viene, de los hechos que pueden ocurrir hace ya muchos siglos, cuando los pies del tiempo que nos falta escriban junto al mar la orilla laboriosa del pasado.   Todo está en ti. Y todo permanece mientras rueda en el cielo la luna primitiva.   Cada intuición es una huella, cada recuerdo el porvenir, hoy es ayer para decir mañana.

Hay un día feliz- Nicanor Parra

 A recorrer me dediqué esta tarde Las solitarias calles de mi aldea Acompañado por el buen crepúsculo Que es el único amigo que me queda. Todo está como entonces, el otoño Y su difusa lámpara de niebla, Sólo que el tiempo lo ha invadido todo Con su pálido manto de tristeza. Nunca pensé, creédmelo, un instante Volver a ver esta querida tierra, Pero ahora que he vuelto no comprendo Cómo pude alejarme de su puerta. Nada ha cambiado, ni sus casas blancas Ni sus viejos portones de madera. Todo está en su lugar; las golondrinas En la torre más alta de la iglesia; El caracol en el jardín, y el musgo En las húmedas manos de las piedras. No se puede dudar, éste es el reino Del cielo azul y de las hojas secas En donde todo y cada cosa tiene Su singular y plácida leyenda: Hasta en la propia sombra reconozco La mirada celeste de mi abuela. Estos fueron los hechos memorables Que presenció mi juventud primera, El correo en la esquina de la plaza Y la humedad en las murallas viejas. ¡Buena cosa, ...

Es olvido- Nicanor Parra

Juro que no recuerdo ni su nombre, Mas moriré llamándola María, No por simple capricho de poeta: Por su aspecto de plaza de provincia. ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, Ella una joven pálida y sombría. Al volver una tarde del Liceo Supe de la su muerte inmerecida, Nueva que me causó tal desengaño Que derramé una lágrima al oírla. Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! Y eso que soy persona de energía. Si he de conceder crédito a lo dicho Por la gente que trajo la noticia Debo creer, sin vacilar un punto, Que murió con mi nombre en las pupilas. Hecho que me sorprende, porque nunca Fue para mí otra cosa que una amiga. Nunca tuve con ella más que simples Relaciones de estricta cortesía, Nada más que palabras y palabras Y una que otra mención de golondrinas. La conocí en mi pueblo (de mi pueblo Sólo queda un puñado de cenizas), Pero jamás vi en ella otro destino Que el de una joven triste y pensativa Tanto fue así que hasta llegué a tratarla Con el celeste nombre de María, Circunstanc...

LA LEYENDA DEL VAMPIRO DE GUADALAJARA

Esta escalofriante Leyenda encuentra su origen en la ciudad de Guadalajara, estado de Jalisco, en México, su origen se remonta al siglo XVIII y es una historia que se ha transmitido de forma oral de generación en generación. Cuenta la Leyenda que por aquel tiempo la tranquilidad de la población de esa ciudad se vería perturbada tras una serie de asesinatos, misma que comenzaría con la muerte de varios animales de campo, pero que pronto escalaría a víctimas humanas, mismas que según se dice fueron encontradas muertas sin una sola gota de sangre en sus cuerpos y que presentaban la peculiar herida de dos punzones en el cuello, heridas que lucían completamente secas. Todo en aquella comunidad marchaba con tranquilidad hasta que llegó a vivir una gran hacienda un hombre procedente de Europa, que se presentaría como el conde Baldón. Hombre de apariencia extremadamente delgada, muy alto y piel muy blanca, dueño de una gran fortuna, extremadamente discreto, pero muy elegante y siempre vestido ...

Cambios de nombre- Nicanor Parra

A los amantes de las bellas letras Hago llegar mis mejores deseos Voy a cambiar de nombre a algunas cosas. Mi posición es ésta: El poeta no cumple su palabra Si no cambia los nombres de las cosas. ¿Con qué razón el sol Ha de seguir llamándose sol? ¡Pido que se llame Micifuz El de las botas de cuarenta leguas! ¿Mis zapatos parecen ataúdes? Sepan que desde hoy en adelante Los zapatos se llaman ataúdes. Comuníquese, anótese y publíquese Que los zapatos han cambiado de nombre: Desde ahora se llaman ataúdes. Bueno, la noche es larga Todo poeta que se estime a sí mismo Debe tener su propio diccionario Y antes que se me olvide Al propio dios hay que cambiarle nombre Que cada cual lo llame como quiera: Ese es un problema personal. 

Cronos- Nicanor Parra

En Santiago de Chile Los días son interminablemente largos: Varias eternidades en un día. Nos desplazamos a lomo de luma Como los vendedores de cochayuyo: Se bosteza. Se vuelve a bostezar. Sin embargo las semanas son cortas Los meses pasan a toda carrera Y los años parece que volaran. 

Nanas de la cebolla- Miguel Hernández

 La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio. Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor. La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo! Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en ...

Canción última- Miguel Hernández

Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias. Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa con su ruinosa cama. Florecerán los besos sobre las almohadas. Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada. El odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave. Dejadme la esperanza. 

Aceituneros- Miguel Hernández

  Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos. Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alzó una mano poderosa de cimiento. Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién amamantó los olivos? Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que se enriqueció en la herida generosa del sudor. No la del terrateniente que os sepultó en la pobreza, que os pisoteó la frente, que os redujo la cabeza. Árboles que vuestro afán consagró al centro del día eran principio de un pan que sólo el otro comía. ¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos! Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos? ...

Vientos del pueblo me llevan- Miguel Hernández

 Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta. Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa. No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España. ¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula? Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de...

Godzilla en México- Roberto Bolaño

Atiende esto, hijo mío: las bombas caían sobre la Ciudad de México pero nadie se daba cuenta. El aire llevó el veneno a través de las calles y las ventanas abiertas. Tú acababas de comer y veías en la tele los dibujos animados. Yo leía en la habitación de al lado cuando supe que íbamos a morir. Pese al mareo y las náuseas me arrastré hasta el comedor y te encontré en el suelo. Nos abrazamos. Me preguntaste qué pasaba y yo no dije que estábamos en el programa de la muerte sino que íbamos a iniciar un viaje, uno más, juntos, y que no tuvieras miedo. Al marcharse, la muerte ni siquiera nos cerró los ojos. ¿Qué somos?, me preguntaste una semana o un año después, ¿hormigas, abejas, cifras equivocadas en la gran sopa podrida del azar? Somos seres humanos, hijo mío, casi pájaros, héroes públicos y secretos. 

LA LEYENDA DE LA CALCHONA

 Esta Leyenda encuentra su origen en la zona central de Chile, esta nos refiere la historia de una mujer practicante de la brujería a espaldas de su marido y sus hijos con quienes vivía, guardando recelosamente en su casa varios frascos que contenían diversas pociones y ungüentos que al aplicarse le permitían a cualquier ser humano transformarse en el animal de su preferencia. Aprovechando sus poderes y a fin de evitar ser descubierta, todas las noches lanzaba sobre su esposo y sus hijos un poderoso hechizo para que no despertaran de sus sueños, sino hasta el amanecer, procediendo luego a tomar sus brebajes o bien aplicarse sus ungüentos mágicos para transformarse en una oveja negra y salir a pasear por los campos hasta la madrugada del día siguiente, aprovechando esta condición para tomar venganza matando sin piedad alguna a aquellos que se atrevían a hablar mal de ella. Al despuntar el alba, retornaba a su casa donde, donde con sus pociones volvía a realizar sus ritos, aplicando ...