Las olas del mar arrastraron a la piedra blanca a esa playa . Era una piedra muy hermosa, blanca y reluciente . Cuando amaneció descubrió que estaba en un entorno oscuro, rodeado de grandes piedras negras, pero no le importó demasiado. Estaba feliz, dejándose acariciar por las olas del mar cuando escuchó a su espalda: - ¿Qué hace esa aquí? La piedra blanca se volvió y vio allí una gran piedra negra que la miraba muy enfadada. - ¿Se puede saber qué haces en nuestra isla? Aquí n o hay lugar para piedras como tú. - Le espetó. - ¿Acaso no lo ves? - Le dijo señalando a su alrededor. Y observó como todas las demás piedras asentían y la miraban con cara de pocos amigos. - ¿Qué os molesta que esté aquí? - dijo, con valor, - No os he hecho mal a ninguna. - ¡No te queremos aquí! ¿Es que no lo entiendes? ¡Fuera! - gritaron, amenazándola. Cerca de allí el volcán de la isla, que estaba presenciando todo, bramó con fuerza: - ¡Yo soy vuestro padre! ¡Jamás os he ense...