Y al abrir los ojos vi la bruma nuevamente ante mí, inmóvil e inquieta. Aunque no le hallen sentido así fue como ocurrió, de la noche a la mañana los susurros en mi mente me volvieron a atosigar cómo si el ruido del pasado no fuese suficiente algarabía retumbando en mi cabeza, como si cada escalofrío que recorría mi columna de arriba hacia abajo no fuera demasiada penitencia para un alma encadenada a tal tortura, pero que podría hacer, si el tiempo me remarca con certeza que estoy aún paso del acto final, si el reloj marca la distancia tan corta que me queda antes de imbuirme en la locura, que una persona como yo se merece, pero antes de que eso ocurra pienso acabar con este show de mímica, pienso en acabar de una vez por todas con este maldito semblante antes de que se desquebraje por esas tonterías que no suelen ser culpa mía, antes de que sea él quien tome el control de un juego que estoy arto de jugar; siempre es la misma trama, siempre es el mismo caso, no hay sabor en semeja...