Para nadie es sorpresa las inhóspitas aventuras y travesías de los vikingos que habitaron las tierras escandinavas a principio de la era medieval y durante el resto del periodo, sin embargo no todos conocen sus historias y travesías, pues estos son más reconocidos por sus clanes, dioses y reinos o mundos.
Sin embargo durante sus recorridos por las aguas heladas ubicadas entre sus asentamientos estos ven nacer leyendas e historias sobre diversos seres ocupantes de estos mares, entre ellos se encuentran nuestras bellas doncellas del mar, quienes eran el terror del océano tras los cantos bellos que entonaban.
Su fisiología en estás tierras mostraba un notorio cambio a diferencia que sus antecesores, pues están tenían rostro y torzo humano de mujer, cola de pez de la cintura para abajo y dos enormes alas de murciélago salientes de su espalda, así mismo estás contaban con un rostro más vampírico a la hora de volverse agresivas y dejando ver una boca más circular como la de una sanguijuela y su tono de piel cambiaba a uno más obscuro o claro dependiendo del tipo de sirena que fuese, ya que se creía que el color era el que definía su posición en el mar, como si fuese un tipo de rango militar, ya que se cree que las de color morado o azul obscuro son las que dirigen a las demás, así como las de color verde y azul aqua son las que buscan los barcos, mientras que las demás acatan las órdenes y esperan la señal para atacar.
Está manifestación se da ya que se cuenta que siempre son tres las sirenas encargadas de atraer a los marinos y una más a la lejanía da la señal para que llegue el resto del grupo que sería entre 13 y 20 sirenas más, haciendo más efectiva su caza contra embarcaciones grandes y armadas.
Otro punto interesante a recalcar es que se dice que las sirenas eran capaces de imitar las voces femeninas de seres queridos y engañar a los Marín con recuerdos reprimidos o concientes de algún lugar en especifico obtenido de los recuerdos gracias a su magia.
Aunque hubo muchos que asumieron una postura fuerte durante su periodo de enfrentamiento, sin tener miedo, eran pocos los relatos donde un individuo volvía victorioso de una justa con estos seres, puesto que se llegó a argumentar que solo aquellos bendecidos por los dioses volvían con la victoria en sus manos y algunos cuentan que de hecho solo los hijos de los Vanir o Æsir volvían con vida.
Sin embargo más que verse como un horrible monstruo o un temible ser para los fueros vikingos, eran vistas como un desafío y forma digna de batalla.
Se especula que estos seres fueron traídos a Midgar mediante su destierro de alfheim, la tierra de los elfos, por su despiadada forma de ser y su insaciable apetito, cayendo del mundo de este a través de las ramificaciones del Ygdrasil y cayendo en las aguas frías y turbulentas de Escandinavia.

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