Si… siempre lo supe ¿Cómo lo hice? Realmente no era tan difícil de adivinar. Lo supe desde la primera vez en que tu mirada cambio, en tu indiferencia, tu distancia, tus cambios repentinos de humor, tus mensajes cortantes, tu falta de tiempo y atención hacia mí, tus besos extraños, la ausencia de ti.
Lo supe en el instante en que desapareciste todo el fin de semana, llegando con la excusa más absurda, tratando de jugar con mi inteligencia. Y si, confieso que fui muy estúpida al no irme en ese momento, es solo… que no quería hacerlo, simplemente no lo entendía, acaso ¿Todo ese tiempo juntos, solo jugabas conmigo?
-Basta… por favor.
Lo prometiste, tu… tu dijiste; que no me harías daño, que eras diferente a los demás, y te creí. Pero cuando tuviste que elegir te fuste con ella.
Y tuve que vivir con su fantasma día tras día, pasando noches en vela, llantos profundos en la regadera, gritos ahogados pidiendo porque volvieras, imágenes de ustedes dos rondando por mi cabeza cada puto segundo.
-Lo siento, lo siento… perdóname por favor, te lo suplico…
No llores, descuida, ya no tiene caso lamentarse por ello, prometo que esta será la última vez que hablemos del tema, no voy a volver, sabes, he entendido que lo mejor para mi es dejarte ir. Mi terapeuta dijo que escribiera todo lo que siento en una carta y después la quemara con todos los recuerdos, eso me daría paz y me liberaría de todo.
Y puedes estar tranquilo, no hare que la leas, eso sería bastante humillante para ambos.
-¡¡Por favor!!
No te esfuerces tanto cariño, solo harás que las cadenas lastimen tus muñecas mi amor. Estamos a mitad de la nada por si no lo notaste, nadie va a escucharte. Y soy mujer de palabra, no volverás a verme jamás, ahora los dos podrán estar juntos, tal como tu querías…
-Aquí… aquí está la carta, contigo, con ella, con todos esos malditos recuerdos, espero que tenga razón, que me traiga paz… el verlos arder.
Sollozos y gritos lastimeros fue lo único que retumbo en esas cuatro paredes, mientras el humo inundaba aquella habitación y las llamas ardientes calcinaban todo a su alrededor.
-Si, eso fue muy liberador, finalmente, esta noche podre volver a dormir…
By Alleine Zu Zweit (Ximena Santana Bernal)
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