Siguiendo con el Kitsune y su historia, hay una leyenda romántica que enmarca y muestra la esencia de este mítico animal que envuelve secretos y mensajes de las deidades.
Se cuenta que en el año 545 d.C. un hombre llamado Ono se enamoró de una bella doncella cuya vida, era tranquila y apacible, estando en constante contacto con la vida natural, animal y social. Tras cautivar a Ono, este empezó a acercarse a ella para cortejarla, aunque al principio la mujer se mostraba negada a hacerle caso al joven que de manera amable y respetuosa le insinuaba una oportunidad de buscar la felicidad a su lado.
La doncella no quería ceder ante los encantos, pero al paso del tiempo el hombre cada vez se le hacía más atractivo, así pasaron los largos meses, hasta llegar a una primavera roja donde la mujer por fin aceptaría el cortejo del hombre.
Salieron a recorrer las ciudades como una pareja hasta llegar al último punto de su recorrido donde Ono le pediría matrimonio, la doncella aceptaría y se casarían en un otoño opaco de sabor dulce.
La dulce pareja consumiría su amor, teniendo un hijo, el cual salió con forma de cachorro, sin embargo a medida que este crecía se empezaba a volver hostil, aunque su esposa le rogaba a Ono que lo matara, Ono no tenía valor pues este era su hijo, fruto de un amor real y genuino.
Al final el hijo empezó a atacar a su madre, hasta que está no pudo más y volvió a su forma vulpina, y así salió huyendo de su hogar, Ono al darse cuenta de esto decidió seguir cuidando de su hijo, sin embargo el vacío lo acogía, así que sin más dijo: "Puedes ser un zorro, pero eres la madre de mi hijo y te quiero. Ven cuando quieras; siempre serás bienvenida".
Tras escuchar esta declaratoria de amor se cuenta que aquel Kitsune se mantenía a la expectativa de su esposo y su hijo por el día desde la lejanía del bosque, sin embargo por las noches volvía hecha mujer para dormir junto a su marido y al amanecer volver a marchar hecha un zorro.

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