Se hacen muchas las alucinaciones a este ser durante el periodo de crecimiento del antiguo Egipto y sus leyendas se vuelven unas historias de pasión, horror y temor.
Su principal descripción es la de una mujer bellísima que contaba con un torso de mujer que de su espalda desprendía dos alas con un plumaje divino y una cola de pez escamas dorada la cuál dejaba ver con claridad al acercarse, se dice que estás sirenas eran capaces de llegar al mar cercano e incluso de nadar bajo las aguas del río Nilo, dónde dejaban escuchar su melodiosa voz, a través del amplio desierto, su peculiar canto era capaz de levantar a los muertos e incluso se dice eran capaces de tentar el corazón de los dioses.
Su poder de atracción era tal que se cuenta que incluso sacerdotes y faraones eran atraídos por las bellas melodías que entonaban, a tal punto que incluso hubo algunos que cayeron perdidamente enamorados de la mujer sin dudar de su aspecto.
Sin embargo poca era la gracia que causaba cuando al acercarse de manera rápida a ella está les jalaban a las profundidades, arrastrandolos por las aguas hasta ahogarse y al final poder degustar la carne de su víctima sin dudarlo.
Algunas leyendas cuentan que este ser llegó a ser la bendición de un faraón protegido por los dioses, el cual se encontró a la más bella mujer en el río, tras su expedición al otro lado del templo del Rey, maravillado por su cántico empezó a acercarse a ella, hasta verse una vez al día de manera recurrente, se dice que está sirena al contrario que sus hermanas, no tenía intenciones malas con el faraón, ya que incluso se llegó a enamorar de él y a su vez este le correspondía, incluso se cuenta que estos llegaron a consumar una relación atípica pero con mucho romance en el aire.
Asi pasaron largos meses, viéndose a urtadillas del resto, sin dudar ni un segundo el uno del otro. Un día ellos se preguntaron si podrían estar juntos para la eternidad, pero no era posible, así que una noche la sirena optó por dejarlo ir a los brazos de una mujer que le pudiese responder a su altura, sin embargo antes de irse está le dejo un elixir especial hecho en base a las plumas de sus alas y sus lágrimas, al amanecer cuando el joven rey llegó, solo encontró el elixir en el lugar de su amada, así sabiendo que era un regalo de su parte lo bebió sin dudar y así decidió irse de los brazos de su amada.
Al paso de los años este se dio cuenta que no envejecía, como el resto de su gente, dudoso de lo que le ocurría, continúo sin más con sus días, hasta que al pasar de unas noches escucho el canto de su amada y desesperado corrio a buscarla y al verla sintió lo mismo que la primera vez que la vió, así fue como tras su reencuentro, decidió seder el trono, y volver junto a su amada sin dudarlo, la cuál lo acogió sin dudar a su lado.

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