Otra de las hijas e hijos de Tifón y Equidna, es la Hidra de Lerna, una mítica criatura ubicada en el lago de Lerna, dónde se dice que aguardaba y custodiaba una de las entradas al Inframundo, contando con un aspecto de serpiente y portando tres cabezas (aunque en algunos mitos se refiere que tenía cinco, cien y hasta diez mil cabezas), sin embargo en ninguno de los mitos sería extraño la diferencia de cabezas ya que al final está tenía la habilidad de regenerar cabezas cuando le eran amputadas, haciendo que le salieran dos al mismo tiempo.
Esta bestia tenía su primera aparición en la historia de Heracles al igual que su hermano Cerbero, ya que al igual que este era una de las misiones a cumplir del hijo bastardo de Zeus, mandado por la diosa Hera, Heracles se vio sometido a cumplir doce desafiantes retos, entre los cuales tenía darle muerte a la Hidra cómo parte de su segundo encargo.
Heracles en busca de ser reconocido como un hijo digno del Olimpo, accedió a todos los retos que se le impusieron, así Heracles viajo hasta las costas de Lerna en compañía de Yolao su sobrino, el cual no dudo en seguir los pasos de este.
Se decía que la Hidra arrojaba un halo venenoso, el cual mataba a todo aquel que se acercará a él, mientras que por otro lado a distancia mermaba a todos los que respirarán las sobras de esta escencia, sin embargo Heracles conciente de ello, cubrió su boca y nariz junto a Yolao, con una capa gruesa de pieles y tela y se acercó hasta donde la bestia habitaba, una vez llegó al punto, encendió flechas y las lanzo al mar mediante su arco, esperando que la bestia saliera, y así ocurrió, fue entonces cuando el héroe armado con su fuerza y su espada se abalanzó contra la Hidra, empezando a dañarla cortando una a una sus cabezas, pero con lo que no contaba era que del lugar dónde se hacía el corte fatal salían dos cabezas más.
Fue así que Heracles poco a poco empezó a tener problemas pues la bestia logro sujetarle los pies impidiendo sus movimientos, fue ahí cuando el guerrero pidió ayuda a Yolao, quien fue el encargado de cauterizar con una antorcha la herida de la Hidra, para que está no regenerará sus cabezas, y así después de un arduo trabajo está cayó vencida sin esperanzas de volver.
Pese a la victoria de Heracles , Hera inválido el reto pues Heracles debía vencer solo a la bestia y no debía recibir ayuda de ningún tipo.
Así la Hidra llegó a su final y el tormento de la aldea fue desvaneciéndose de manera gradual hasta desaparecer por completo.

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