Una de las bestias más temidas dentro de la mitología Griega es sin duda el león que atormentaba a los pobladores de la región de Nemea, pues no solo era grande y feroz, si no que aparte era una bestia con pelaje dorado inmune a cualquier arma forjada por mortales e incluso sus garras eran tan fuertes que era capaz de cortar cualquier armadura en instantes.
Siendo uno de los hijos de Equidna y Tifón, este león fue enviado por Zeus a la región de Nemea, una vez frustró sus planes de hacerse con el monte Olimpo tras un arduo ataque junto a sus padres y sus hermanos.
Se decía que el león tenía la habilidad de cambiar de apariencia ya que este se hacía pasar por una damisela raptada y cuando algún valiente decidía ir por ella, frente a sus ojos este volvía a su aspecto atacando de inmediato y matandolos al instante.
Su vida se vio parada gracias a Heracles quien tenía a su cargo doce favores para ser aceptado en el Olimpo impuestos por Hera, el primer desafío mortal para el semidios fue ir hasta Nemea y encargarse de asesinar al león, que tanto dolor había traído a los pobladores, así Heracles viajo hasta el sitio donde se batería en duelo junto a la bestia, solo usando su arco y su fuerza este logro dominarle y venderle matandolos de forma rápida.
Después de la muerte, Heracles le arrancaría la piel y la llevaría puesta como símbolo de victoria.

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