Siendo uno de los hijos míticos y más reconocidos de Equidna y Tifón, Ethon era un águila gigantesca de carácter feroz y voraz, pese a ser un hermano de las bestias mitológicas está no contaba con una forma polimorfica, ya que simplemente era un águila inmensa.
Su formación dentro de los mitos fue de vital importancia, ya que tras su ataque al monte Olimpo, Zeus le perdonaría la vida colocándolo en una de las montañas más altas de Grecia, al paso del tiempo llegaría un suceso mediante el cual sería de utilidad para el dios, ya que en un giro inesperado Prometeo uno de los dioses del Olimpo tomaría la decisión de tomar el fuego del monte y llevarlo a los mortales, para que aprendieran de él, sin embargo esto no lo verían bien los Olímpicos que no dudarían en castigar a este dejando caer sobre el uno de los peores castigos.
Prometeo sería encadenado al monte Cáucaso dónde sería atormentado por la presencia de Ethon quien día tras día llegaba para devorar sus entrañas en el transcurso del sol, con tal lentitud que este sufría lo que ningún otro ser, esto sumado a su estatus divino e inmortalidad, hacían de su tortura una penitencia dura, dónde solo por la noche descansaba de la bestia mientras su cuerpo regeneraba lentamente los órganos arrancados y desgarrados ferozmente, su castigo llegó a su fin cuando Heracles llevando acabo los doce favores que debía concretar, paso por el lugar en busca de los jardines de Hespérides, y al ver el cautiverio y tortura de Prometeo, arremetió contra Ethon con su arco y flecha dándole en puntos vitales y haciendo de su caída el último vuelo de este, así Prometeo agradecido le dió la clave a Heracles para obtener las manzanas de Hespérides.

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