Este personaje de la región de Cantabria es considerado, por los pobladores de aquella comunidad como la encarnación misma de la brutalidad, la crueldad y la maldad, habita en las las grutas más profundas y lúgubres de los parajes más recónditos de la montaña, cuyas entradas se caracterizan por estar cerradas con maleza y grandes rocas que solamente el puede mover con su fuerza descomunal, se dice que los desfiladeros y barrancos fueron creados por esta criatura al enfrentarse con otros seres de su misma especie, o bien, como producto de su ira al ser envuelto por los fuertes vientos de verano que le enredan su larga barba en zarzas, arbustos y grandes árboles.
Se le describe como un delgado gigante descomunal de un solo ojo en mitad de la frente que está rodeado por arrugas de las que brotan unos puntitos de color azul, su piel tiene una tonalidad amarillenta y su cuerpo esta cubierto por grandes cabellos y barbas de tonalidad rojiza, cuenta con diez dedos en cada pie, y dependiendo de la región, puede ser también en cada mano o dos hileras de dientes, algunos dicen que cubre su cuerpo con una zamarra (abrigo rústico confeccionado con piel y cuyo largo llega a medio muslo) y otros que corre desnudo cubriéndose únicamente con sus largos cabellos y su abundante y enorme barba. Aquéllos que lo han escuchado dicen que su voz es atronadora y que asemeja el bramido de un toro en celo.
Se les atribuyen males como derribar árboles, secar fuentes, robar ganado, dañar las tierras donde pasta el ganado, dañar los techos de las casas, robar las imágenes de las iglesias, dañar los cuernos de las vacas y secuestrar a jóvenes y bellas pastoras; de igual forma se les acusa de sembrar la envidia y la discordia entre los habitantes de los pueblos a los que se acerca.
Cuenta la Leyenda que tiene el don de la metamorfosis, lo que le permite tomar diferentes formas entre las cuáles prefiere la de mendigo o anciano para acercarse a los poblados en done pide asilo a sus habitantes, únicamente para desaparecer al amanecer tras haber asesinado a vacas, ovejas y gallinas y haber robado y en ocasiones haber destruido las viviendas. También se dice que puede tomar la forma de un árbol robusto que se deja caer cuando ve pasar un carruaje matando a los animales que lo jalan para robar el mismo.
Según se cuenta que su única debilidad es un pelo blanco que crece entre sus cabellos y que al arrancarlo inevitablemente morirá.
Se dice que cada 100 años nace un ojáncano que es bueno, con el que se puede convivir, por esta razón en cuanto el mismo es ubicado los pobladores tratan de entablar una relación con el mismo, ya que éste los protegerá de los demás ojáncanos o por lo menos les advertirá de que los mismos se acercan para que tomen las debidas precauciones.
Por su parte la ojáncana. su versión femenina se describe como una criatura de menores dimensiones, pero no por eso menos fuerte, ella carece de vello corporal y posee ambos ojos, dos colmillos inferiores salen prominentes de su boca y sus senos son enormes, tanto que debe arrojarlos a su espalda para correr, posee una velocidad asombrosa y es por mucho más cruel que su versión masculina, ya que ella no dudará en asesinar a una persona si se la topa de frente. Su plato favorito son los bebes, a los que arrebata del regazo de su madre para llevarlos a su morada para comerlos, por esta razón las madres les colocan una mezcla de agua bendita con laurel, añadiendo harina únicamente en el caso de los varones.
Por lo demás es igual a su pareja, caótica a su paso, sin duda un par de seres a los que no te gustaría encontrar de frente.

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