Esta ceremonia tan particular es parte de una de las culturas más interesantes y complejas del mundo, proveniente de Japón su principal objetivo es llevar a través de sus pasos aún viaje de paz y autoconocimiento, tomando como principal objetivo la relajación y meditación, este ceremonia tiene lugar a partir del siglo VIII, cuando llega por primera vez el té a las tierras japonesas por medio de los monjes budistas, provenientes de la región que viajaban a los templos chinos para continuar con su camino de conocimiento y paz, cabe recalcar que durante su estancia en los templos chinos, los monjes solían usar el té con propósitos medicinales y relajantes, para desempeñar su meditación de conexión con su yo interno y la naturaleza.
Esta misma ceremonia marcada por principios filosóficos, derivo en lo que hoy es una de las más emblemáticas partes de la cultura en Japón.
Pasando a la ceremonia, está consiste en la preparación meticulosa de té, que en la mayoría de las ocasiones suele ser té verde, y servirlo a un grupo selecto de invitados para degustarlo, una vez concluido se procede a tomar una postura de paz, para recurrir a la meditación y así poder pasar al estado de autoconocimiento, empleando en un enfoque místico y filosófico una harmonía y conexión con el alma, la vida y la naturaleza, este estado de comprensión absoluta muestra en su interior la sabiduría Zen que se dice Buda enseño a sus discípulos.
Pese a la llegada del té, su historia se remonta y toma auge durante el 1336 hasta el 1573, al final del periodo Muromachi, durante el 1394 al 1481 con la presencia de los monjes Ikkyû Sôjun dónde se implementan los requisitos de este ritual se implementaron como algo más estético, y posteriormente Murata Jukô y Seno-Rikyu quienes retomaron los elementos Zen para la ceremonia.
Durante la ceremonia hay cuatro aspectos importantes que se deben seguir y que son fundamentales en el budismo Zen, que son la armonía y el respeto entre las personas y la naturaleza, la pureza de la mente y los sentidos y por último la tranquilidad, la cuál se logrará con la paz mental. La finalidad es cultivar los modales entre anfitriones e invitados, crear conciencia sobre la armonía natural y el ciclo de la misma, así como encontrar la paz con las vivencias del día a día.
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