¿Que es la resiliencia?
Es la capacidad que tienen las personas para recuperarse de situaciones complicadas y seguir avanzando hacia el futuro, aprovechando las dificultades o incluso traumas difíciles que llegan a vivir para obtener un beneficio que le permita obtener recursos útiles para su camino. Normalmente son personas también con grandes capacidades cognitivas.
¿Qué son las personas resilientes?
Una persona resiliente se le conoce a aquellos que son capaces de afrontar situaciones adversas y buscar un beneficios de ellas. Las personas que encajan en esta descripción tienen mucho camino avanzado tanto a nivel personal como profesional. Ya que buscan dar vuelta a la situaciones amargas y complicadas que a otras podrían llegar a frustrar, para aprender plenamente de ello, mejorar y sobresalir, si bien está cualidad es capaz de ser desarrollada por todos los individuos, hay algunos que en su forma de afrontar el día a día lo hacen con facilidad, esto debido a su carácter y su formación cognitiva.
Y hoy te queremos 10 aspectos que definen con más nitidez a esta clase de personas:
1. Adoptar una actitud positiva
Saber gestionar las emociones es clave para enfrentarse a cualquier obstáculo que se interponga en el camino, tanto es así que optar por un comportamiento positivo es fundamental para estás personas.
2. Ser realista
Actuar como una persona positiva no implica pasarse de optimista en todas las ocasiones. Hay situaciones difíciles o situaciones límite que no pueden contemplarse de esta forma, pues pueden llegar a ser dolorosas, y aceptar lo que estás conllevan pueden servir para saber actuar en consecuencia. Se trata simplemente de relativizar y tratar de pensar en las soluciones, y no en los problemas.
3. Usar el humor
Esta llega a ser la herramienta para quitarle importancia a las cosas y relajarse en momentos de tensión. Siempre que sea espontáneo y natural, esto implica no forzar la situación, y así el humor puede ser un recurso muy valioso.
4. Ponerse retos
Aceptar que para todo hay límites no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo en sus posiciones. Los desafíos que nos ponemos nos ayudan a desplazar lo que creíamos que eran nuestro máximo para llevarlos un poco más lejos, esto puede revelar facultades hasta entonces desconocidas de nuestra personalidad. Las personas resilientes ven los problemas como oportunidades para retarse y redescubrirse.
5. Tener autonomía
La frustración en muchos casos deriva de la falta de control sobre una situación concreta. Sentir la impotencia respecto a un asunto que nos importa puede generar estrés y malestar. Sin embargo la confianza en nuestras desiciones es clave para poder tener un mayor control, pudiendo así llegar a la comprensión total del problema.
6. Conocerse a uno mismo
Reconocer cuáles son las principales fortalezas y habilidades de uno mismo, así como las debilidades, es necesario para identificar qué podemos mejorar, para reconstruir nuestro interior y lleguemos ha estar más a gusto con nosotros mismos. La persona resiliente puede tener momentos decadentes, pero se levanta a sí misma y fortalece su autoestima en el esfuerzo. Es muy importante para ello aprender a desaprender, y no dar todo por aprendido.
7. Cultivar la empatía
Ponerse en el lugar del otro, hacernos una idea de cómo se puede sentir, también es un signo de resiliencia. Buscar la empatía nos ayuda a separar pensamiento de acción, y nos acerca humanamente a las personas que incluye el problema.
8. Valorar las amistades
El apoyo social es fundamental y las personas resilientes lo saben. Para ello rodearse de personas positivas, que puedan sacar lo mejor de ellos y así poder disfrutar y aprender de manera fácil, pero esto no significa excluir a aquellas otras personas que están pasando por una mala racha o tienen algunos momentos negativos.
9. Tolerar la incertidumbre
Pese al control que podamos adquirir en diversas circunstancias, lo real es que no podemos incidir en el control de todo en especial si en estás se encuentra lo desconocido. Por ello en estás cuestiones lo mejor que podemos hacer es aprender a lidiar con la incertidumbre y aprender a desarrollar nuestras capacidades cognitivas para futuros hechos similares.
10. Conciencia de presente
Muchas de nuestras preocupaciones no se enfocan en un hecho actual, ya que en su mayoría derivan de acontecimientos futuro o acontecimientos del pasados. Pero si en lugar de ello formamos un pensamiento lateral, disfrutando de los pequeños detalles del presente y vivimos plenamente el aquí y el ahora, se volverá más sencillo el día a día ya que tendremos un pensamiento positivo y así podremos volver relativos los problemas.
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