Quizá uno de los personajes más seductores del mundo de las Leyendas es sin lugar a dudas el temido jinete sin cabeza, la historia de este mítico personaje va mucho más atrás de la versión ficticia de Washington Irving (1783-1859) en su novela corta "La Leyenda de Sleepy Hollow" publicada hacia 1820 en Estados Unidos y que despuntaría la fama de este personaje, no obstante hay quién asegura que la misma se encuentra basada en hechos que ocurrieron hacia 1776 durante la guerra de Independencia de ese país.
Los orígenes del jinete sin cabeza se remontan a la Irlanda del periodo medieval, donde era conocido bajo el nombre de Dullaha (sin cabeza), aunque comúnmente suele ser representado en el género masculino, hay referencias que dicen que existe también su contraposición femenina que suele ser aún más cruel y terrible.
Se le describe como un jinete montado en un enorme caballo negro que arroja llamaradas por la nariz y que a su trote salen chispas de fuego a su paso; que porta su cabeza cercenada bajo el brazo de un color verde mohoso consecuencia de su estado de putrefacción y que brilla intensamente. sirviendo al jinete como linterna para develar el camino en los parajes más oscuros, misma que muestra una macabra sonrisa de oreja a oreja, de ojos enrojecidos y pequeños de mirada penetrante que observan en todas las direcciones y son capaces de congelar a cualquiera que se atreva a cruzar la mirada con ellos. Se dice que porta una afilada espada y hay quienes afirman que usa una columna vertebral humana como látigo para incapacitar a sus víctimas. Otras versiones refieren que conduce un carruaje negro de apariencia espeluznante formado por huesos humanos y que es tirado por seis caballos del mismo color, tan veloz que a su paso deja un rastro de fuego y cenizas; pero sin importar su medio de transporte puede trasladarse a donde le plazca.
Se dice que principalmente es en los días de fiesta o en las noches de banquete, cuando se le escucha cabalgar, sin embargo al cesar el sonido de los cascos de su montura es cuando realmente la gente teme, pues saben de la cercanía de la muerte ya que en ese momento el Dullaha dirá un nombre y esa persona morirá al instante y de nada sirve intentar resguardarse pues una vez que este aterrador jinete aparece las puertas y los cerrojos se abren ante él misteriosamente. No obstante si se le llega a ver en su versión femenina no dará el nombre de aquella persona que inevitablemente ha de morir dejando a todo en un terrible suspenso.
Cuenta la Leyenda que si que si es una mujer quien tiene la desdicha de toparse con la versión femenina del Dullaha ella no morirá, pero inevitablemente morirá uno de sus hijos o su esposo, pudiendo incluso, si la hacen enfadar lanzar una maldición a su desdichada víctima para que jamás pueda volver a dar a luz.
A este terrible espectro no le gusta que lo vigilen mientras busca a sus víctimas, por lo tanto si descubre a alguien acechándolo, en el mejor de los casos le arrojará un vaso de sangre que significa que morirá en los próximos días, pero si el acechador hecha a correr lo perseguirá sin tregua hasta darle alcance para azotarle los ojos con su látigo, produciéndole ceguera, parálisis o dejarlo tullido; otra versión refiere que se alimentara con su sangre y la de toda su familia. Sin embargo hay quienes aseguran que se puede salir librado de un encuentro con este temible ser si se lleva oro consigo, en este supuesto existen igualmente dos versiones, una supone que el Dullaha es ambicioso y por ende se puede negociar con él y por unas cuantas monedas detendrá su furia por un tiempo; la otra supone que le teme al oro, se dice que solo basta un alfiler de este preciado metal para ahuyentarlo, de tal modo que si se da cuenta que su víctima lleva monedas de oro, lo dejará vivir.
Comúnmente es visto con frecuencia en los condados irlandeses de Sligo y Down y se han hecho referencias de que hacia el año de 1845 este mítico personaje recorrió sus caminos durante la hambruna, alimentándose de la sangre de los desafortunados que aparecían en su camino.
Otra versión de origen escocés hace referencia a Ewan, líder de uno de los clanes que participó en la batalla de Glenn Cainnir en la isla de Mull hacia el año 1300.
Hermano de Lachlan, Ewan era apodado "cabeza pequeña" por su ímpetu impulsivo y mal carácter que lo llevaban a tomar con frecuencia malas decisiones.
Ewan se había desposado con una mujer en extremo ambiciosa y dominante, y al ser el padre de este un hombre de edad avanzada era por demás obvio que no tardaría en ceder el liderazgo del clan, por lo que la mujer de su hijo lo acechaba y fastidiaba constante al pretender que fuera su esposo el heredero del castillo y las tierras correspondientes. Esta insistencia malsana llevó al anciano a sostener una acalorada discusión con su hijo, lo que derivó en que Ewan, perdiendo el control de sí mismo, desenvaino su espada asentando un fuerte golpe en la cabeza de su padre con la empuñadura para finalmente retirarse con su mujer.
Furioso ante la actitud de su hijo, el anciano acudió a Lachlan, quien sin poder contener su ira reto a su hermano a una batalla.
Esta Leyenda cuenta que en la víspera de la batalla Ewan salió a dar un paseo por un bosque cercano, acercándose al arroyo que atravesaba al mismo, donde contemplo sorprendido a una lavandera sentada en el vado del río, encorvada, lavando algo, sin embargo él se alcanza a percatar que no se trata de una mujer ordinaria, dándose cuenta que se trata de un ser encantado que representa un mal presagio a quienes la ven. No obstante ella le concede un deseo, deseo que es mal utilizado al preguntar por el resultado de la batalla. Al obtener por respuesta un presagio Ewan vuelve a su castillo maldiciendo a la mujer, sin recapacitar lo peligroso que puede resultar el pretender maldecir a un ser sobrenatural.
Al día siguiente y llegada la hora, parte con sus hombres al campo donde ha de enfrentarse al ejército de su hermano y donde se desataría una feroz y sangrienta batalla, tras varios embates y tras haber derribado a varios soldados enemigos Ewan pierde la cabeza al recibir en el cuello un acertado golpe de espada que se la cercenaría poniendo fin al combate y terminando con cualquier posibilidad de adueñarse del clan.
Se cuenta que como castigo, el decapitado no encuentra la paz y se le escucha cabalgar cerca del lugar de su muerte donde cosecha las almas de los desafortunados que encuentra en su camino.
La versión alemana es recogida por los hermanos Grimm en dos cuentos populares, la primera historia ocurre en el poblado de Dresde, en Sajonia, donde una mujer sale de su casa un domingo en la mañana para recoger bellotas en un bosque cercano, de pronto escucha el sonido de un cuerno de caza, mismo que ignora. Sin embargo cuando vuelve a escucharlo se gira solo para toparse con un hombre sin cabeza que viste un largo abrigo gris y que monta un enorme caballo del mismo color.
La segunda historia se sitúa en Brunswick, en la baja Sajonia, donde se le denomina "el cazador salvaje", que suena un cuerno a modo de advertencia para los cazadores y viajeros, para que eviten salir al día siguiente, a manera de premonición para que eviten sufrir un accidente.
En otras versiones alemanas se presenta al jinete sin cabeza como un cazador de aquellos hombres que han cometido crímenes capitales, en estos casos se dice que se hace acompañar de una jauría de fieros y enormes perros negros con lenguas de fuego.
En Inglaterra se cuenta que incluso hoy día se ha visto al temible jinete cabalgar en los terrenos adyacentes al castillo de Windsor atemorizando a varios miembros de la nobleza. A pesar de no haber mayores registros es importante destacar el hecho de que éste mítico personaje sirve de inspiración para el poema medieval "Sir Gawain y el Caballero Verde", mismo que pudiese llegarse a considerar un precedente de esta leyenda en ese país, ya que a lo largo de toda Europa existen diversas versiones del mismo, habiendo destacando aquí las más importantes.
Por su parte el continente americano no es la excepción en lo referente a esta leyenda, pues la misma se extiende por varios países, sin embargo y como se mencionó al principio de este artículo la más famosa es la derivada de la novela corta "La Leyenda de Sleepy Hollow" publicada por Washington Irvin hacia la primera mitad del siglo XIX, basada en lo que supone serían hechos verídicos acontecidos hacia el año de 1776 y que darían origen a la versión norteamericana de esta leyenda.
En el año de 1775 George Washington había iniciado la revuelta que desencadenaría la independencia de los Estados Unidos que concluiría con la derrota de los británicos hacia 1781 y la firma del Tratado de París en 1783.
No obstante, en un principio y tras varias batallas oscilantes entre la victoria y la derrota, Washington se vio obligado a retirarse de Manhattan ante la ofensiva británica hasta un barrio de asentamiento holandés llamado Tarrytown al norte de lo que hoy es la ciudad de Nueva York, cerca del río Hudson (zona conocida hoy en día por su ambiente misterioso y sus historias y leyendas de brujas y fantasmas).
Aprovechando el repliegue de los rebeldes, el ejército británico desembarco sus topas en Wetchester para cerrarles el paso y bloquear de esta manera sus rutas de escape. Aquellas tropas británicas se encontraban conformadas por 30,000 jinetes de origen alemán, sanguinarios mercenarios de reputación salvaje y encarnizada, conocidos como los jinetes de Hesse en atención a su procedencia.
Tras la batalla de White Plains Washington movió sus tropas de nueva cuenta al norte, donde libraría una cruenta batalla contra los jinetes de Hesse que intentaban abrirse paso como una marabunta entre los cañones y los fusiles cayendo muchos ante la metralla norteamericana, resultando singular el caso de un jinete que perdió la cabeza a causa de un bombazo que se la destrozo por completo, quedando de este modo perdida para siempre en el campo de batalla.
Más tarde este soldado germánico sería sepultado en el cementerio de Sleepy Hollow; cuenta la leyenda que desde entonces este jinete cabalga coléricamente por las noches en busca de lo que le fuera arrebatado, lleno de ira y más despiadado que nunca. Sediento de venganza descarga toda su ira contra todo aquél que se cruce en su camino, cortando todas las cabezas que pueda al galope de su caballo al no poder encontrar la propia.
Se dice que hendirá el estoque final con la hoja de su afilada espada en el cuello de la victima tan rápido que ésta ni siquiera logrará escucharlo, desprendiendo de un solo tajo la cabeza del cuerpo. Entre el silencio una turbia neblina que le acompaña solamente sonará el acero segador seguido del golpe a plomo de la cabeza contra el suelo.
Por eso se dice que si alguna vez visitas Sleepy Hollow, cuides tu espalda y evites alejarte por el bosque, de lo contario corres el riesgo de que un frío implacable y una neblina profunda te guíen hasta encontrarte con el atroz jinete sin cabeza.
Resulta importante señalar que algunos folkloristas irlandeses hacen mención de que el Dullaha y el Jinete sin Cabeza, son seres completamente distintos, ya que el primero está reservado para la tradición y la cultura céltica, llegando incluso en algunos casos a ser considerado como algún tipo de duende, y el segundo tiene su origen y sus raíces entre ingleses y norteamericanos, respetando estas creencias y sea cual sea el caso, estos míticos personajes son seres a los que de ninguna forma te gustaría toparte con ellos, pues el desenlace, de cualquier forma terrible, es el de encontrar una horrible muerte en sus manos.

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