Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien se decía tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino, el emperador pensando en su futuro y el camino que este le deparaba, la mandó traer ante su presencia esperando que la bruja pudiera brindarle la respuesta que tanto ansiaba.
Tras la orden unos cuantos de su gente fueron a recorrer las calles en busca de ella, hasta encontrarla, al dar con el lugar, dónde la bruja residía, le comentaron que el emperador solicitaba su presencia, está sin negarse aceptó ir con ellos, cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo cruzando los jardines, lagos y calles. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: "Aquí es donde termina tu hilo", pero al escuchar esto el emperador enfureció, pues creyendo que era una burla de la bruja, arremetió contra la campesina, propinandole un empujón que la hizo caer aún con su bebé en los brazos, y esto a su vez hizo que a la pequeña bebé se le hiciera una gran herida en la frente. Luego, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza, por ofender a su alteza real.
Así pasaron las primaveras, una tras otra, hasta que muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso, el emperador no dudo ni un instante la oferta y acepto, sin siquiera conocer a la chica que sería su esposa. Pasaron los días, hasta que por fin llegó el día de la boda. El emperador estaba decidido a compartir su vida al lado de esta joven desconocida, esperando en el templo, la vió llegar con un hermoso vestido y un velo que le cubría totalmente el rostro, cuando concluyó la ceremonia llegó el momento de ver el rostro de su amada, pero al levantar el velo, quedo atónito, pues el hermoso rostro de la doncella tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.
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