Esta mítica leyenda recorre un basto territorio, desde las zonas rurales (e incluso algunas zonas urbanas) de México, Centroamérica y algunos países de Sudamérica. A pesar de las diferencias que se pueden encontrar en su origen la conclusión y desenlace suelen ser el mismo, en México sus vestigios datan desde la época prehispánica y se encuentran vinculados directamente a los dioses de las sombras, sin embargo en la tradición se ha desarrollado la creencia popular de la existencia de una dualidad, es decir, dos seres místicos con las mismas características pero de diferentes frecuencias.
Se describe como un enorme perro de color negro, de ojos rojos encendidos como brazas ardientes, grandes y afiladas garras y que además posee poderes místicos que lo hacen inmune a cualquier tipo de arma con que sea atacado, que le permiten cambiar su tamaño a voluntad e inclusive le permiten desvanecerse en el aire; se dice que deambula por solitarios caminos nocturnos, en algunos lugares se refiere que arrastra pesadas cadenas, no obstante y a pesar de que la mayoría de las descripciones hacen referencia a que este ser es de color negro, se dice que existe su contraposición en color blanco.
La leyenda cuenta que Dios, tras observar todo el mal que aquejaba al hombre, decidió crear una figura que atemorizara al mismo pero que a la vez lo protegiera, creando un ser con forma de perro, ojos rojos y un pelaje de color blanco como las nubes; pero el diablo al darse cuenta de esto, enojado por las acciones del Padre, creó una versión idéntica en color negro, con la única intensión de aterrorizar a la humanidad.
Se dice que este animal (el Cadejo blanco) va por los caminos siguiendo los pasos de los transeúntes, sobre todo cuando están ebrios, para atemorizarlos con la intensión de hacerles razonar sobre su conducta y resguardarlos en su camino hasta llegar a casa para alejar cualquier tipo de daño o riesgo, o bien permanece a su lado con la misma intensión si los llegase a encontrar dormidos. Por el otro lado su contraparte (el Cadejo negro) únicamente busca infringirles temor, se dice que esta versión maligna es carroñera pero que no dudará en alimentarse de otros perros con los que se llegue a topar en su camino o comerse sus crías.
Otras versiones hacen alusión a que al hablar de estos seres hablamos de nahuales (brujos con la capacidad de transformar sus cuerpos en animales) que adoptan esta forma para atemorizar y alejar a la gente y poder saquear las tumbas de sus cementerios. O bien se trata de la reencarnación de un espíritu maligno que busca causar daño.
En otras regiones se hace referencia a que se trata de un alma en pena que fuera maldecida en vida, se trata de un joven a quien su padre, furioso, al ver que era un libertino, dado al alcohol, desobligado y amante de las fiestas y los desmanes lo intenta enmendar haciéndole ver sus errores, pero ante la negativa del hijo a cambiar de actitud lo maldice diciéndole que entonces su destino será el de cuidar a aquellos que son como él, transformándose en un enorme perro negro ante la mirada aterrorizada de su madre, quien le lanza agua bendita al lomo, desprendiéndose su alma buena que toma la apariencia de un perro de igual tamaño en color blanco, convirtiéndose en su antagonista.
Sin importar su origen, todos los mitos concluyen en lo mismo, el Cadejo blanco es protector, mientras que su parte el Cadejo negro matará a su víctima.
Resta decir para finalizar que en muchas de las regiones donde se asegura haber visto a el Cadejo, se cree que solamente existe el negro, como una creación infernal siempre dispuesta a terminar con tu vida.

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