La Leyenda de la Llorona es quizás la más conocida y la de mayor peso en nuestra sociedad, por su fuerte carga histórica y su marcada relación con los acontecimientos que culminaron con la fusión de dos culturas.
De esta Leyenda existen dos versiones; sin embargo algunas personas llegan a manejar la existencia de una tercera relacionada con la Malitzin (Malinche) por su participación al lado de Hernán Cortés en los sucesos que derivarían en la conquista de México y quién atormentada por haber traicionado a su pueblo vaga por el mundo arrepentida, versión con la cuál en lo personal no concuerdo.
Las primeras alusiones a esta leyenda hacen referencia a la diosa Tonatzin (Nuestra Madre). Un año previo a la llegada de los españoles hubo siete presagios que anunciaban la caída de la gran Tenochtitlán, se cuenta que uno de los mismos lleno de pánico a los habitantes de la ciudad al escuchar por las noches el lamento desesperado y doliente de una mujer que llenaba todo el valle del Anáhuac... "hijos míos ¿Qué ha de ser de ustedes?... hijos míos ¿Dónde os ocultaré?". Se dice que una vez tomada la ciudad por el conquistador aquellos lamentos continuaron escuchándose por las noches por un largo tiempo.
Posteriormente se contaría otra versión, haciendo alusión a la historia de una joven indígena, quien fuera seducida por un noble caballero español.
Esta joven accede a vivir en amasiato con su amado bajo la promesa de éste de desposarse con ella una vez conseguida la fama y fortuna negadas en su tierra a base del trabajo duro y honrado. Procreando tres hijos y viviendo felices durante siete años.
Sin embargo el éxito de la empresas de aquél hombre, pronto lo llevarían a tomar, por ambición y avaricia, la decisión de casarse con la hija de su socio, un prominente mercader español que ignoraba la existencia de su relación con la joven indígena y la existencia de sus tres hijos.
Una noche tras una fuerte pelea, el noble español abandona a la joven indígena a su suerte desconociendo la paternidad sobre sus hijos para nunca más volver. Ella, cargada de rencor y odio, sentimientos para ella antes desconocidos se sumerge en un profundo dolor, razón que la lleva a un momento de locura saliendo acompañada por sus hijos al bosque hasta llegar a las márgenes de un río donde ahoga a los mismos, al reaccionar y recobrar la cordura se da cuenta del crímen que acaba de cometer apoderándose de ella la desesperación, el arrepentimiento y la culpa que la llevan a acabar con su vida al colgarse de un árbol, no sin antes pedir perdón por el terrible crimen que acaba de cometer, sin embargo su crimen es tan terrible que recibe por castigo divino el vagar en la Tierra hasta que ella se perdone o bien obtenga el perdón de sus hijos. Desde ese momento las gentes de la Nueva España corrían a sus casas al caer la noche y escuchar el lamento de aquella alma atormentada a quien bautizaron con el nombre de la Llorona. Lamento que se dice aún se oye en nuestros días.
Las primeras alusiones a esta leyenda hacen referencia a la diosa Tonatzin (Nuestra Madre). Un año previo a la llegada de los españoles hubo siete presagios que anunciaban la caída de la gran Tenochtitlán, se cuenta que uno de los mismos lleno de pánico a los habitantes de la ciudad al escuchar por las noches el lamento desesperado y doliente de una mujer que llenaba todo el valle del Anáhuac... "hijos míos ¿Qué ha de ser de ustedes?... hijos míos ¿Dónde os ocultaré?". Se dice que una vez tomada la ciudad por el conquistador aquellos lamentos continuaron escuchándose por las noches por un largo tiempo.
Posteriormente se contaría otra versión, haciendo alusión a la historia de una joven indígena, quien fuera seducida por un noble caballero español.
Esta joven accede a vivir en amasiato con su amado bajo la promesa de éste de desposarse con ella una vez conseguida la fama y fortuna negadas en su tierra a base del trabajo duro y honrado. Procreando tres hijos y viviendo felices durante siete años.
Sin embargo el éxito de la empresas de aquél hombre, pronto lo llevarían a tomar, por ambición y avaricia, la decisión de casarse con la hija de su socio, un prominente mercader español que ignoraba la existencia de su relación con la joven indígena y la existencia de sus tres hijos.
Una noche tras una fuerte pelea, el noble español abandona a la joven indígena a su suerte desconociendo la paternidad sobre sus hijos para nunca más volver. Ella, cargada de rencor y odio, sentimientos para ella antes desconocidos se sumerge en un profundo dolor, razón que la lleva a un momento de locura saliendo acompañada por sus hijos al bosque hasta llegar a las márgenes de un río donde ahoga a los mismos, al reaccionar y recobrar la cordura se da cuenta del crímen que acaba de cometer apoderándose de ella la desesperación, el arrepentimiento y la culpa que la llevan a acabar con su vida al colgarse de un árbol, no sin antes pedir perdón por el terrible crimen que acaba de cometer, sin embargo su crimen es tan terrible que recibe por castigo divino el vagar en la Tierra hasta que ella se perdone o bien obtenga el perdón de sus hijos. Desde ese momento las gentes de la Nueva España corrían a sus casas al caer la noche y escuchar el lamento de aquella alma atormentada a quien bautizaron con el nombre de la Llorona. Lamento que se dice aún se oye en nuestros días.
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Leyendas de México y el Mundo
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