Si bien es sabido que la alquimia manifiesta los bastos estándares filosóficos, artísticos y científicos, han sido muchas las especulaciones de su gigantesco vínculo con la magia y sus características, tomando fuerza en el antiguo y fantástico indicio que describe la piedra filosofal, que dota a su portador con la vida eterna y la capacidad de volver todo lo que se desee en oro puro.
Sin embargo la realidad es que los orígenes de la alquimia remontan desde la antigua Mesopotamia, pasando por bastos imperios como lo fueron el antiguo Egipto, Roma, Grecia, India y China, y que se mantuvo durante la edad media, permitiéndose así ser la base fundamental en algunos aspectos de la ciencia moderna y sus variaciones, más aparte le permite ser motivo de habla en la filosofía antigua, postmoderna y moderna, así como mantenerse en el arte como una parte de su orígen mismo.
Esto debido a que siempre se buscaba el equilibrio de estos tres puntos que se podrían creer distantes entre sí, en un conjunto estable y perfecto para sus manejos, ya que se pensaba en ese entonces que para manipular al cien porciento cualquier elemento el alma y el material empleado debían estar purificados y en sintonía entre sí, para formar la mezcla perfecta que diera durabilidad y estabilidad en cualquier aleación o instrumento hecho a partir de este procedimiento dando así un manejo completo a las capacidades mutuas.
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