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Ella- Vicente Huidobro

 Ella daba dos pasos hacia adelante Daba dos pasos hacia atrás El primer paso decía buenos días señor El segundo paso decía buenos días señora Y los otros decían cómo está la familia Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo Ella llevaba una camisa ardiente Ella tenía ojos de adormecedora de mares Ella había escondido un sueño en un armario oscuro Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad Era hermosa como un cielo bajo una paloma Tenía una boca de acero Y una bandera mortal dibujada entre los labios Reía como el mar que siente carbones en su vientre Como el mar cuando la luna se mira ahogarse Como el mar que ha mordido todas las playas El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia Cuando las estrellas arr...

Caminemos para el cielo- Santa Teresa

La pobreza es el camino el mismo por donde vino nuestro Emperador al suelo, hijos del Carmelo. Caminemos, caminemos, Caminemos para el cielo Hijos del Carmelo Caminemos caminemos para el cielo No dejar de nos amar nuestro Dios y nos llamar, sigámosle sin recelo, hijos del Carmelo. Vámonos a enriquecer a donde nunca ha de haber pobreza ni desconsuelo, hijos del Carmelo. Hermanos, si así lo hacemos los contrarios venceremos y a la fin descansaremos con el que hizo tierra y cielo, hijos del Carmelo. 

Alma, buscarte has en Mí- Santa Teresa

 Alma, buscarte has en Mí, y a Mí buscarme has en ti. De tal suerte pudo amor, alma, en mí te retratar, que ningún sabio pintor supiera con tal primor tal imagen estampar. Fuiste por amor criada hermosa, bella, y así en mis entrañas pintada, si te perdieres, mi amada, Alma, buscarte has en mí. Que yo sé que te hallarás en mi pecho retratada, y tan al vivo sacada, que si te ves te holgarás, viéndote tan bien pintada. Y si acaso no supieres dónde me hallarás a Mí, No andes de aquí para allí, sino, si hallarme quisieres, a mí buscarme has en ti. Porque tú eres mi aposento, eres mi casa y morada, y así llamo en cualquier tiempo, si hallo en tu pensamiento estar la puerta cerrada. Fuera de ti no hay buscarme, porque para hallarme a mí, bastará sólo llamarme, que a ti iré sin tardarme y a mí buscarme has en ti.

LA LEYENDA DEL SILBON

Al caer la noche en la región de Guanarito en Venezuela, la gente toma sus precauciones y procura ponerse bajo resguardo ante el temor de toparse con la espectral figura de un joven condenado por haber cometido un crimen que jamás debió ocurrir. Como suele suceder con la mayoría de la Leyendas está tiene dos vertientes que desembocan en el mismo cruel destino. La prime versión nos cuenta la historia de un joven casado, que al llegar a casa descubre a su padre golpeando a su mujer, por lo que al cuestionar molesto a éste, el padre solo se limita a decir que joven esposa lo tenía merecido, hecho que desata la ira del joven que arremete contra  su padre golpeándolo férreamente llegando al extremo de estrangularlo con sus manos despojándolo de la vida. Por otra parte la versión más popular cuenta la historia de un joven terco y maleducado que una noche le dijo a su madre que quería ciervo para cenar, por lo que la mujer le dijo que acompañara a su padre para cazarlo; tras una...

Te ofrezco- Paul Verlaine

Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas, Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla; No quieran destrozarlo tus manos cariñosas, Tus ojos regocije mi dádiva sencilla. En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado Las auras matinales cubrieron de rocío; Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado El fugitivo instante que reposar ansío. Cuando en mis sienes calme la divina tormenta, Reclinaré, jugando con tus bucles espesos, Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta, Sonora con el ritmo de tus últimos besos. 

Mi sueño- Paul Verlaine

 Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante. Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante. ¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron. Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron…

En el balcón- Paul Verlaine

 En el balcón las amigas miraban ambas como huían las golondrinas Una pálida sus cabellos negros como el azabache, la otra rubia Y sonrosada, su vestido ligero, pálido de desgastado amarillo Vagamente serpenteaban las nubes en el cielo Y todos los días, ambas con languideces de asfódelos Mientras que al cielo se le ensamblaba la luna suave y redonda Saboreaban a grandes bocanadas la emoción profunda De la tarde y la felicidad triste de los corazones fieles Tales sus acuciantes brazos, húmedos, sus talles flexibles Extraña pareja que arranca la piedad de otras parejas De tal modo en el balcón soñaban las jóvenes mujeres Tras ellas al fondo de la habitación rica y sombría Enfática como un trono de melodramas Y llena de perfumes la cama vencida se abría entre las sombras