Es una enfermedad del sistema nervioso El KURU, es una enfermedad muy rara. Es causada por una proteína infecciosa (prión) que se encuentra en tejido cerebral humano contaminado.
Se
encuentra entre personas de Nueva Guinea, quienes practicaban una forma de
canibalismo en la cual se comían los cerebros de las personas muertas como
parte del ritual funerario. Esta práctica cesó en 1960, pero se reportaron
casos de kuru durante muchos años después de esto debido a que la enfermedad
tiene un largo período de incubación. El período de incubación es el tiempo que
lleva para que los síntomas aparezcan luego de haber sido expuesto al agente
que causa la enfermedad.
El kuru produce cambios en el sistema nervioso y el cerebro
parecidos a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
Enfermedades similares aparecen en las vacas como la encefalopatía espongiforme
bovina , también llamada la enfermedad de las vacas locas.
El principal factor de riesgo para contraer el kuru
es el consumo de tejido cerebral humano, el cual puede contener partículas
infecciosas.
El kuru causa cambios
fisiológicos y neurológicos que conducen a la muerte. Se caracteriza por ataxia
cerebral progresiva, o la pérdida de coordinación y control de los músculos.
La etapa preclínica o
asintomática (o conocida también como periodo de incubación), tiene un promedio
de duración de 10-13 años, pero puede ser así de corta como 5 y estimada a
durar incluso hasta 50 años o más después de la primera exposición.
La etapa clínica dura una media de 12 meses. La progresión clínica del kuru está dividida en tres fases específicas: ambulante, sedentaria y terminal.
Fase 1: El individuo presenta una postura inestable, además de temblores,
problemas de coordinación y disartria (dificultad en pronunciar
palabras).
Se le denomina fase
ambulante, puesto que el individuo puede caminar (aunque con dificultad) a
pesar de los síntomas.
Fase 2: Comienza cuando el individuo ya no puede caminar sin apoyo. Sufre
ataxia y temblores severos. Además, el individuo exhibirá episodios de risa que
no podrá controlar y otros momentos de inestabilidad emocional y depresión. Los
reflejos tendinosos aún siguen intactos.
Fase 3: Los síntomas del individuo progresan al punto en que no podrá sentarse
sin apoyo. Surgen nuevos síntomas como la disfagia (dificultad al
tragar), que puede conducir a una desnutrición severa. Puede también perder la
habilidad o deseo de hablar y la capacidad de generar respuestas al ambiente
aunque mantenga la consciencia. Durante la última etapa de esta fase, los
pacientes comúnmente desarrollan úlceras crónicas que se infectan con
facilidad.
Una persona infectada usualmente
muere en los primeros tres meses a dos años después de la primera fase. Suele
ocurrir por neumonía o una infección.



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